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El
proyecto
La
Iglesia está dedicada a Santa María, en
su advocación de "Nuestra Señora
de la Reconciliación" , porque Ella al darnos
al Señor Jesús hizo posible nuestra reconciliación
con Dios, con nosotros mismos, con nuestros hermanos
y con toda creación.
Ella
con su "Sí" creyente y generoso hizo
posible que el Verbo Eterno de Dios se encarnase asumiendo
nuestra humanidad para elevarla a la comunión
con Dios Amor. Nadie mejor que María, la Nueva
Arca de la Alianza, el Nuevo Templo donde Dios puso
su morada, puede enseñarnos a valorar la iglesia
y, en las celebraciones, a saber acoger con reverencia
al Señor que viene a nosotros en el misterio
de la liturgia y de manera especialmente real y concreta
en la celebración de la Eucaristía.
La
fachada con su campanario que se eleva al cielo señala
a las alturas, remitiéndonos a pensar en Dios
Padre, que por amor a nosotros nos envió a su
único Hijo para que todo el que cree en El tenga
vida eterna. Asimismo, en alusión simbólica,
también nos recuerda el destino final de nuestras
vidas si las vivimos conforme al divino Plan: el cielo.
Finalmente, todo el conjunto exterior busca ser un signo
para los hombres y mujeres de hoy de la presencia continua
del Señor en nuestra vida cotidiana.
La
forma inclinada de sus paredes y su techo a dos aguas,
hacen que el recinto interior de la iglesia de "Nuestra
Señora de la Reconciliación", envuelva
y acoja a la comunidad ahí congregada como una
cubierta que cobija a la asamblea de participantes en
un clima cálido de fe, en el que las personas
eleven naturalmente su espíritu a Dios Amor.
Las diversas tonalidades de colores cremas y blancos
dan serenidad y ayudan al recogimiento. Los colores
ayudan a crear un ambiente espacioso que favorece la
participación activa y la dinámica del
encuentro. En todo esto podemos encontrar algunas razones
más para entender la función de los colores
escogidos.
El
estilo sobrio del templo tiene por finalidad ayudar
al creyente a que concentre su atención en la
celebración eucarística, verdadero memorial
de la Pasión, Muerte y Resurrección del
Señor Jesús y presencia real suya en medio
de la Iglesia. Todo así dispuesto favorece a
que la persona participe en la liturgia y la viva como
encuentro con Dios Amor, consigo mismo y con sus hermanos
en un clima de fe, fraternidad y amistad eclesiales.
Los
elementos esenciales de la iglesia
1.
El atrio
El
templo "Nuestra Señora de la Reconciliación"
cuenta con un espacioso atrio que busca generar un clima
de acogida fraternal para todos los que vienen a participar
en la liturgia.
2.
La nave
La
nave es la parte central de una iglesia que va desde
la puerta de entrada hasta el presbiterio. Es el lugar
donde la asamblea se reúne para celebrar su fe.
La
iglesia "Nuestra Señora de la Reconciliación"
cuenta con una nave con capacidad para 700 personas
sentadas. Se ha procurado que el lugar esté debidamente
iluminado y ventilado.
Además, por su configuración, permite
a la comunidad participar activamente en la liturgia
con facilidad. Ella cuenta con bancas apropiadas
de modo que los asistentes puedan adoptar las distintas
posturas recomendadas para los diversos momentos
de la celebración y puedan moverse con comodidad
y la correspondiente reverencia cuando llegue el
importante momento de la comunión.
En
las paredes de la nave se encuentran ubicadas catorce
cruces que evocan las estaciones del Vía Crucis.
Lugar
destacado en la nave ocupa el vitral principal de la
iglesia, que reproduce la imagen de Nuestra Señora
de la Reconciliación. Con su presencia ahí
se ha querido simbolizar la función de guía
y auxilio que tiene Santa María en nuestras vidas,
pues creemos firmemente, como decía Pablo VI
en la Evangelii Nuntiandi, que "ésta es
la hora de María, tiempo de un nuevo Pentecostés
que Ella preside con su oración, cuando, bajo
el influjo del Espíritu Santo, inicia la Iglesia
un nuevo tramo en su peregrinar" (EN, 81).
Finalmente,
cinco vitrales a cada lado de la nave destacan los principales
misterios de la obra de nuestra reconciliación
realizada por el Señor Jesús. En ellos
aparece la Virgen María, la Mujer fuerte de la
fe y ejemplar cooperadora de los planes salvíficos
de Dios. Las diversas tonalidades azules de los vitrales
evocan el manto protector, amoroso y maternal de María.
Todos los vitrales de la iglesia son obra de ese gran
vitralista de reconocido prestigio que es don Willy
Lemke.
3.
El presbiterio
Se
llama "presbiterio" al área en torno
al altar. Está un poco elevado marcando una diferencia
con la "nave" en la que se sitúa la
comunidad para la celebración eucarística.
La
amplitud y configuración del presbiterio de "Nuestra
Señora de la Reconciliación" permite
que los ritos sagrados puedan desarrollarse con la reverencia
que las acciones litúrgicas requieren.
En
el presbiterio del templo encontramos de manera bien
diferenciada y en dimensiones proporcionadas, el altar,
el ambón y la sede.
a.
El altar
| Se
encuentra en el lugar central del presbiterio, donde
convergen con facilidad todas las miradas de la
asamblea. El altar tiene varios sentidos y funciones.
Es por un lado el "ara" del sacrificio;
en él se actualiza milagrosamente, bajo los
signos sacramentales, el sacrificio de la Cruz.
También es la "mesa" del banquete
eucarístico, lugar desde el cual el Señor,
realmente presente, nos nutre con su Cuerpo y con
su Sangre, de ahí que se le recubra con un
mantel. Es también el "centro de nuestra
acción de gracias": eucaristía. |
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El
altar de la iglesia ha sido hecho de mármol,
con dimensiones proporcionales a todo el conjunto
del templo.
b.
El ambón La
dignidad de la Palabra de Dios exige que en la
iglesia haya un sitio reservado para su anuncio.
Ese es el ambón, ubicado en un lugar que
permite que la atención de los participantes
se dirija a él durante la Liturgia de la
Palabra. |
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c.
La sede
Es
el asiento reservado para el sacerdote, quien
preside la celebración en nombre del Señor
Jesús. La sede es el lugar propio del que
guía la oración del Pueblo de Dios
y lo sirven en la caridad.
La
sede está colocada de cara al pueblo, haciendo
posible la comunicación entre quien preside
la celebración y los demás participantes.
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4.
La Capilla del Santísimo
Es
el lugar de la iglesia donde se reserva a Jesús
Sacramentado. Allí está el mismo Señor
invitándonos a acompañarle y adorarle,
a orar. Allí está para ser conducido en
Hostia al encuentro de los enfermos o físicamente
impedidos de acudir a la celebración comunitaria.
Siguiendo
el espíritu de la reforma del Concilio Vaticano
II, la Capilla del Santísimo Sacramento ha sido
ubicada en un lugar especial, ideal para la adoración
al Señor Jesús, realmente presente en
el Sacramento Eucarístico. La Capilla se encuentra
en línea recta detrás del altar, sin otra
división que un nivel distinto del de la nave
central, consiguiendo así, al mismo tiempo, un
lugar apropiadamente diferenciado para la presencia
del Santísimo, pero que permanece dentro del
conjunto total. Así, al ingresar a la nave, se
tiene la conciencia de que al final de la misma está
la Capilla del Santísimo. A la Capilla se ingresa
por la plazuela con la imagen de Santa Rosa de Lima.
5.
Los confesionarios
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En
los confesionarios se administra el sacramento
de la Reconciliación, sacramento del perdón
misericordioso del Señor. En el templo,
el confesionario es el lugar especial destinado
al encuentro con Dios Amor que derrama generosamente
su misericordia y reconciliación.
En
la iglesia Nuestra Señora de la Reconciliación
la forma de los confesionarios permite la celebración
de este sacramento con total discreción,
ya sea de manera anónima a través
de rejillas o de manera directa por su parte delantera. |
6.
Lugar del bautismo o el baptisterio
Según
la tradición de la Iglesia, el bautismo se ha
celebrado siempre en un lugar distinto de aquél
en el que se celebra la Eucaristía. Se inicia
la celebración en la puerta de la iglesia, luego
se va al lugar habitual de la Palabra en el templo y
finalmente al baptisterio.
En
la iglesia "Nuestra Señora de la Reconciliación"
el baptisterio ha sido construido en un lugar
especial al lado izquierdo de la entrada del templo,
para simbolizar así que gracias al sacramento
del bautismo ingresamos a la Iglesia. Tiene la
forma de un octógono para recordarnos que
al octavo día o primero de la semana (es
decir el domingo) resucitó el Señor
y que el bautismo que recibimos es fruto de la
victoria pascual del Señor Jesús.
La pila bautismal guarda simetría con la
forma octogonal de baptisterio.
Siete
pequeños vitrales decorarán su entorno.
El central con la escena del bautismo del Señor
Jesús en el Jordán. Los seis restantes
de diversos colores. Más oscuros los situados
en dirección al oeste, el lugar del ocaso,
de la oscuridad, simbolizando así que el
bautizado debe vivir una vida de renuncia al pecado
y de renuncia a Satanás, el príncipe
de la mentira; y más claros los situados
en dirección al este, el lugar donde nace
el sol, símbolo del Señor que viene
a iluminar nuestras tinieblas de muerte y guiar
nuestros pasos por el camino de su luz, a quien
el bautizado debe, como María, siempre
decirle "Sí".
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La
pila bautismal tiene un sistema de recirculación
del agua que permite comprender a través del
símbolo que el agua del bautismo es un agua viva
que junto con la acción del Espíritu Santo
nos devuelve la semejanza perdida por el pecado y nos
da el don de una vida nueva y reconciliada en el amor
del Señor.
Lugar
destacado en el baptisterio ocupa una urna de vidrio
que contiene tres recipientes con los tres tipos de
óleos que se usan en algunos sacramentos: el
de catecúmenos (para la primera unción
del bautismo), el crisma (para la segunda unción
del bautismo, la de la confirmación, la de las
ordenaciones y la de la dedicación de iglesias
y altares) y el de enfermos. De esta manera se cumple
con las normas de la liturgia que piden que se exponga
a los fieles los óleos para su veneración,
recordando así que en el Señor Jesús
también nosotros hemos sido ungidos (bendecidos,
elegidos, marcados) por el Padre como hijos suyos.
Finalmente,
al ingreso del baptisterio hay dos urnas, una a la derecha
y otra a la izquierda, conteniendo las imágenes
de Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres,
santos peruanos, para recordarnos que por el bautismo
estamos llamados a la santidad.
7.
Imágenes expuestas a la veneración
Son
tres las que hay en el presbiterio y en la nave de la
nueva iglesia: la Cruz con el Crucificado, la de Nuestra
Señora de la Reconciliación, y la de San
José, su casto esposo y custodio del Reconciliador.
Mientras
que la primera cuelga sobre el altar para recordarnos
el amor hasta el extremo del Señor Jesús
y que cada Eucaristía celebra el memorial de
su muerte y resurrección, las otras dos están
ubicadas en dos hornacinas que se han situado a los
costados del presbiterio, reservándose la de
la derecha para la imagen de Santa María y la
de la izquierda para la de San José.
Conclusión
Hoy
la Iglesia Nuestra Señora de la Reconciliación
es un hecho. Por ello hay que dar gracias a Dios, y
también hay que agradecer a todos los que con
su generosidad y dedicación lo han hecho posible.
Pero no olvidaremos que la Iglesia viva la formamos
los bautizados y que si bien el Señor nos ha
bendecido con la construcción de una iglesia-edificio
ahora debemos poner un gran empeño en integrarnos
todos como piedras vivas, formando una gran comunidad
que, a semejanza de las primitivas comunidades cristianas,
tenga un solo corazón y que sea reconocida por
la vivencia del mandamiento del Señor Jesús:
"en esto conocerán que sois mis discípulos,
en que os améis los unos a los otros como yo
os he amado" (Jn. 13, 35).
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