BOLETIN
- Mayo 2005
HABEMUS
PAPAM!

BENEDICTO XVI
No hace mucho, tan sólo unos días atrás,
vivimos unos momentos realmente hermosos que nunca
deberíamos olvidar.
Eran las 17:56 horas de Roma (11:56am hora local) del
martes 19 de abril, cuando comenzó a salir el
esperado humo blanco de la chimenea instalada en la
Capilla Sixtina. Minutos después -que parecieron
interminables- el repique de las campanas de la Basílica
de San Pedro y junto a ellas las de todo el mundo, nos
daban la gran noticia: Habemus Papam!
La gente gritaba, corría y lloraba de alegría
y emoción, los teléfonos fijos y celulares,
no paraban de sonar; todos queríamos compartir
con otros esa inmensa bendición y alegría:
¡Tenemos Papa! ¡Y se llama Benedicto XVI!
¡Con qué júbilo la Iglesia entera
lo ha recibido! ¡Con qué atención
lo ve, con qué reverencia y apertura escucha
sus palabras y las guarda en la mente y el corazón!
¡Y es que es Pedro entre nosotros! El nuevo Vicario
de Cristo en la tierra.
Aquí en la parroquia vivimos días -diría
semanas- espiritualmente fuertes e intensas y como en
Pentecostés, nos reunimos en torno a la Mujer
Fuerte, a María, para rezar.
Han sido semanas muy intensas, donde lo que celebrábamos
en la Semana Santa (el Amor que manifiesta el paso de
la muerte a la Vida) lo hemos vivido nuevamente y tan
de cerca; tan al alcance de nuestros ojos, tan al alcance
del corazón -hasta del más endurecido-,
tan al alcance de toda la humanidad, gracias a los medios
de comunicación. Nuestra historia y los hombres
de nuestro tiempo se han visto marcados, sellados y
sobrepasados por esta experiencia englobante y desbordante
(así es la Vida del Señor, así
es la Pascua del Señor).
Hemos sido testigos de la experiencia pascual del poder
del Amor de Jesús que nos amó hasta el
extremo, del Amor de Dios Padre rico en misericordia
en Juan Pablo II y ahora de la fuerza del Espíritu
Santo de Amor en Benedicto XVI.
Nada, ni nadie es capaz de detener la sobreabundancia
de ese Amor y de la Vida que de Dios se desprende. Si
bien Juan Pablo II ya no está con nosotros físicamente,
sí lo está a un nivel mucho más
intenso, profundo y decisivo porque participa de esa
Vida que, ahora en Benedicto XVI como sucesor de San
Pedro y Roca de la Iglesia, se nos da a conocer con
un rostro nuevo pero siendo siempre igual y la misma;
viva, fuerte, alegre y segura.
Esa es la Vida -la del Señor- la que nos llama,
la que nos cautiva, esa es la Vida que debemos vivir
y esa es la Vida por la que debemos morir.
Que Dios bendiga a Benedicto XVI y a toda su Iglesia.
P. Juan Mendoza
ELEVEMOS NUESTRAS
ORACIONES DE GRATITUD A DIOS POR EL DON DEL PAPA BENEDICTO
XVI
"Queridos hermanos
y hermanas, después del gran Papa Juan Pablo
II, los señores cardenales me han elegido a mí,
un simple y humilde trabajador de la viña del
Señor. Me consuela que el Señor sepa trabajar
con istrumentos insuficientes y me entrego a vuestras
oraciones. En la alegría del Señor y con
su ayuda permanente, trabajaremos y con María,
su madre, que está de nuestra parte."
S.S.
Benedicto XVI
Hitos
en la vida de Benedicto XVI
 
Su
Ordenación Sacerdotal_/
Su Pontificado_____
El Cardenal Joseph Ratzinger
nació el 16 de abril de 1927, un Sábado
Santo en Marktl am Inn, diócesis de Passau, Alemania;
y fue bautizado ese mismo día. Su familia era
profundamente católica.
En 1939 entra al seminario menor en Traunstein, dando
el primer paso en su carrera eclesiástica.
En 1951, el 29 de junio, Joseph y su hermano Georg son
ordenados sacerdotes por el Cardenal Faulhaber en la
catedral de Freising, en la Fiesta de los Santos Pedro
y Pablo.
Desde 1952 hasta 1959, es miembro de la Facultad de
la Escuela Superior de Filosofía y Teología,
en Freising.
En abril de 1959 Ratzinger se inicia como Profesor Principal
del teología fundamental en la Universidad de
Bonn. Desde 1962 hasta 1965 asiste a las cuatro sesiones
del Concilio Vaticano II en calidad de perito, como
consejero teológico principal del Cardenal Frings
de Colonia.
En 1963 se traslada a la Universidad de Münster,
y en diciembre de ese año. En 1966 es nombrado
profesor de teología dogmática en la universidad
de Tübingen.
En 1969, se traslada de regreso a Baviera, donde asume
un puesto de profesor en la Universidad de Ratisbona.
Luego es nombrado Decano, Vicepresidente. Ese año
también es nombrado Consejero Teológico
de los Obispos alemanes.
En marzo de 1977, a los 50 años, es nombrado
Arzobispo de Münich y Freising, convirtiéndose
en el primer sacerdote diocesano que luego de 80 años,
asumía el encargo de tan vasta e importante arquidiócesis.
Es urgido por su confesor a aceptar el cargo y escoge
como su lema episcopal la frase de la carta de Juan,
"Cooperadores de la verdad". En junio de ese
mismo año, es creado cardenal presbítero
por el Papa Pablo VI.
En 1981, en noviembre, acepta la invitación
del Papa para asumir como Prefecto de la Congregación
para la Doctrina de la Fe, Presidente de la Pontificia
Comisión Bíblica y Presidente de la Comisión
Teológica Internacional.
Desde 1986 presidió la Comisión para la
preparación del Catecismo de la Iglesia Católica,
que luego de 6 años de trabajo (1986-92) presentó
el Nuevo Catecismo al Santo Padre.
En noviembre de 2002, el Santo Padre aprueba su elección
como Decano del Colegio Cardenalicio.
Hasta la muerte de Juan Pablo II era miembro de la Secretaría
de Estado; de las Congregaciones Iglesias Orientales,
Culto Divino y Sacramentos, Obispos, Evangelización
de los pueblos, Educación católica; así
como de los Pontificios Consejos para la Unidad de los
cristianos y del de Cultura; de las Comisiones para
América Latina y Ecclesia Dei.
Un
fiel y reconocido colaborador de Juan Pablo II
"Esta alegre ocasión
es una oportunidad favorable para mi para reiterarle
mi gran gratitud por el impresionante volumen de trabajo
desarrollado y dirigido en el dicasterio que se le ha
encomendado y, además, por el espíritu
de humildad y de abnegación que ha caraterizado
constantemente su actividad... En esta ocasión
tan significativa para Usted me gustaría decirle
que la comunión espiritual que siempre ha mostrado
hacia el Sucesor de Pedro ha sido de gran ayuda en el
esfuerzo diario de mi servicio a Cristo y la Iglesia.

Su
visita al Perú en 1986
En la ciudad del Cuzco
 
"La
Iglesia en América Latina es como Santa Rosa
de Lima, pobre en recursos, pero llena de fervor y amor"
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Año
Eucarístico
"Mi
pontificado inicia de manera particularmente significativa
mientras la Iglesia vive el año especial
dedicado a la Eucaristía. ¿Cómo
no percibir en esta coincidencia providencial
un elemento que debe caacterizar el ministerio
al que estoy llamado? La Eucaristía, corazón
de la vida cristiana y manantial de la misión
evangelizadora de la Iglesia, no puede dejar de
constituir el centro permanente y la fuente del
servicio petrino que me ha sido confiado"
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A
los jóvenes
"Quien deja entrar
a Cristo no pierde nada, nada absolutamente nada de
lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No!
Sólo con esta amistad se abren las puertas de
la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente
las grandes potencialidades de la condición humana.
Así, hoy, yo quisiera,
con gran fuerza y gran convicción, a partir de
la experiencia de una larga vida personal, decir a todos
vosotros, queridos jóvenes: ¡No tengáis
miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo.
Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí,
abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis
la verdadera vida".
Ha asegurado su participación
en la Jornada Mundial de la Juventud que se realizará
en Colonia (Alemania) en agosto de ete año.
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