BOLETIN
- Noviembre 2006
LLAMADOS A SER SANTOS

¿Quieres ser feliz en la vida? Probablemente sea lo que más buscas. Pero...
¿Lo eres?
Es una pregunta muy importante, pero ¿Por qué es tan necesario responder a esta pregunta? Porque nuestra naturaleza nos lo reclama así; tenemos una nostalgia de infinito, de grandeza que nos hace buscar. No estar tranquilos. Siempre como que queremos más ¿Por qué ¿No será acaso porque estamos destinados a eso?
La pregunta por la felicidad es esencial. Pero ¿Quién podrá responderla? ¿Quién tiene la autoridad y el conocimiento como para darnos la respuesta que buscamos? ¿A quién acudir?
Este es el dilema de muchos que se acercaron a Jesucristo; haber buscado durante su vida, como el joven rico, el sentido que su ser reclamaba y no encontraban, hasta que se toparon con el Señor, y, le hicieron la pregunta: « Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna? » ( Mc 10, 17).
Cristo, Hijo del Padre, es la Imagen según la cual fuimos creados; y por ello, nadie como Él es capaz de decirnos quiénes somos: hijos de Dios. De dónde venimos: de la Trinidad, comunión de amor. Para qué existimos: para ser felices. Y cómo serlo: siendo como Él. Nadie como Él puede hablarnos claro y fuerte para darnos la respuesta que buscamos. Solamente él le revela al hombre su propia verdad, su identidad y misión, el sentido de su vida y su altísima vocación. Pero ¿Cuál es? ¿Cuál es esta vocación del hombre, el sentido pleno por el cual será feliz? Y nos remontamos así a lo que Dios invitó ya desde el Antiguo Testamento: « Sed, pues, santos para mí, porque yo, Yahveh, soy santo, y os he separado de entre los pueblos, para que seáis míos » ( Lev 20, 26). Invitación que Jesús recuerda: « Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial » ( Mt 5, 48). La santidad.
Y es que ¡hemos nacido para ser santos! Y si bien puede ser una verdad que suene fuerte, es real. Es Dios mismo, el Santo, que nos ha creado para eso y nos ha desitiando a una vida santa. Vida que empieza de verdad con el bautismo, donde por don divino somos hechos santos. Y que en la medida que esa semilla de santidad que está en nuestro ser encuentra cooperación generosa de nuestra parte, hace que la vida se vaya transformando más en una vida como la de Jesús , al punto de poder decir: « No vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí » ( Gál 2, 20). Nunca lo olvides ¡Has nacido para ser santo!
Los santos, compañeros de ruta, son testimonio de que somos llamados a ser santos y que es posible serlo. Hombres y mujeres como nosotros, con grandezas y pequeñeces, pero por la gracia de Dios, antorchas que irradiaron la vida de Cristo, haciendo así de su vida ordinaria, cotidiana y sencilla una vida santa. Ellos nos son estímulo, ejemplo y compañía, pues nos brindan su amistad desde el Cielo para ayudarnos a llegar donde ellos están.
Tu felicidad, tu salvación, pasan por la santidad; por la grandeza de la vida; por responder a tus hambres y nostalgias, por ser como Cristo en cada una de las circunstancias de la vida. Todo un programa de vida, de santidad.
P. Jean Pierre Teullet
Vicario Parroquial
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Parroquia
al día____OCTUBRE
Sacramentos
Nuestra Parroquia y el Movimiento de Vida Cristiana, prepararon a niños y jóvenes de diferentes colegios para recibir los sacramentos de la Eucaristía y de la Confirmación realizados en el mes de Octubre.
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Confirmación de jóvenes del colegio Quiñones |

Primera Comunión de niños de nuestra Parroquia.
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Campaña Armonizar

El 30 de setiembre se llevó a cabo la gran colecta Armonizar con la colaboración de más de 2500 jóvenes voluntarios. Esta colecta tuvo como finalidad recaudar fondos para ayudar a niños de escasos recursos, con labio leporino en el Perú. |
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Simposio

La Asociación María Inmaculada (AMI), organizó el Simposio "Amistad en el Matrimonio", realizado el 21 y 22 de Octubre. |

Se propició un espacio de reflexión para esposos, aclarando criterios acerca del matrimonio, redescubriendo el papel de la familia en nuestra sociedad. |
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Caminata Mariana
El 1 de Noviembre se llevó a cabo la gran Caminata Mariana desde el pueblo de Cieneguilla hasta Pachacamac, donde participaron muchos jóvenes y adultos.
Entre oraciones y cantos fueron avanzando con entusiasmo. La Caminata Mariana, terminó con la celebración de la Eucaristía en la Iglesia del pueblo de Pachacamac.
Campaña Caja del Amor

| Como todos los años, en este mes de noviembre se inició la Campaña Navideña "La Caja del Amor ", que busca ayudar a nuestros hermanos más necesitados en esta Navidad. |
LOS GESTOS Y LAS ACTITUDES EN LA MISA
| Hace poco más de un año, el Papa Benedicto XVI, en la Solemnidad del "Corpus Christi", nos ilustraba con profundidad el horizonte de la participación en la Misa dominical. Nos la presentaba como "la ocasión propicia para sacar fuerzas de Él (el Señor Jesús), que es el Señor de la vida. Por tanto, el precepto festivo no es un deber impuesto desde afuera, alimentarse del Pan eucarístico y experimentar la comunión de los hermanos y las hermanas en Cristo, es una necesidad para él |
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cristiano; es una alegría; así el cristiano puede encontrar la energía necesaria para el camino que debemos recorrer casa semana. Por lo demás, no es un camino arbitrario: el camino que Dios nos indica con su palabra va en la dirección inscrita en la esencia misma del hombre".
Siendo tan importante y tan hondo el significado de la Eucaristía, ¿Por qué, entonces, no vivo tan intensamente este encuentro? ¿Por qué me resulta aburrida y repetitiva la Misa? Creo que la respuesta está , no en el sacerdote que celebra la Misa o en los cantos, sino en nuestro interior, en nuestros corazones, puesto que somos nosotros los que muchas veces no llegamos a entender bien la Misa y no sabemos participar en ella, volviéndola repetitiva y aburrida.
Con la intención de mejorar nuestra participación, hablaremos de algunos gestos realizados por nosotros en la Santa Misa. Lejos de ser movimientos vacíos, quieren expresar físicamente las vivencias más profundas de nuestro corazón, al mismo tiempo que nos ayudan a disponer nuestro ser para participar más intensamente de la Santa Misa.
Ponerse de rodillas
El gesto de ponernos de rodillas representa nuestra actitud de oración humilde ante la grandeza de Dios, en el que reconocemos la Santidad de nuestro creador, asi como quiénes somos. Es también una posición corporal que nos ayuda a adentrarnos en nuestros corazones, a recogernos a mirar en nuestro interior y a ponernos humildemente ante la presencia del Señor. Es por este mismo motivo que nosotros, no solamente en determinadas partes de la Misa nos arrodillamos, sino que también hacemos la genuflexión, al pasar delante del Sagrario, con la rodilla derecha. Debe ser un gesto que manifieste que nuestro corazón también se arrodilla ante el Señor, en profundo sentimiento de veneración ante la majestad de Dios.
Ponerse de pie
Los sentimientos de veneración a Dios, que manifestamos en el momento en que nos arrodillamos en la Sagrada Eucaristía, pueden ser traducidos de otras maneras, como es el caso de los momentos en que nos ponemos de pie. El ponerse de pie es un gesto de reverencia, de respeto. Por ejemplo cuando cantamos el himno de nuestro País. El hombre de pie está alerta, manifiesta vigilancia, dominio sobre sí mismo. Romano Guardini, un gran teólogo, va a comparar las dos actitudes ponerse de pie y arrodillarse como el "anverso y reverso de la misma medalla. De rodillas, la naturaleza adora a Dios, reposa en su presencia. De pie, expresa su anhelo de obrar". Es también un signo de respeto, por eso cuando se lee el evangelio, nos ponemos de pie.
Sentarse
El estar sentados durante la Misa podría parecer un relajo en nuestra actitud corporal durante la celebración, o un momento más "tranquilo" en el que no debemos estar tan atentos. Desgraciadamente hay algunos que aparentemente creen que están en el sillón de su casa, que el respaldar sirve para el sustento del brazo, y el reclinatorio, que utilizaremos para arrodillarnos ante el Señor, sirve para descansar la pierna, apoyando los pies, o incluso cruzando las piernas, como si estuviera en una reunión informal, sin la conciencia de que es Dios mismo quien no s está hablando.
Al sentarme, al ponerme en una posición "más cómoda", lo que hago es disponer todos mis sentidos para escuchar lo que me va a hablar el Señor. Por eso, durante las lecturas estoy sentado, para que todo mi ser se concentre tanto en las lecturas previas al Evangelio, como luego de éste en la homilía. Es por este mismo motivo que mi cuerpo no debe estar sentado en una posición en la que estoy prácticamente echado en la banca de la Iglesia.
Para finalizar, habiendo visto rápidamente la importancia de algunos de los gestos más visibles de la misa, aunque muchas veces desapercibidos y transformados en rutina, me parece elocuente terminar este pequeño artículo con la exhortación del Papa a que nosotros, "los cristianos de hoy recobremos la conciencia de la importancia decisiva de la celebración dominical y tomemos de la participación en la Eucaristía el impulso necesario para un nuevo empeño en el anuncio de Cristo, (nuestra paz) (Ef 2, 14), al mundo. Amén".
Ricardo Amaury Boubeé Megale
Encargado de Liturgia
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