BOLETIN - Octubre 2006

EL SEÑOR DE LOS MILAGROS Y LA "CUARESMA PERUANA"

 

Al empezar el mes de octubre los peruanos naturalmente vivimos la experiencia del Mes Morado y el Señor de los Milagros, con toda su colorida y variada devoción, entra en nuestra conciencia y en nuestros corazones.

Esta arraigada devoción en Lima, en el Perú y, ahora también, en muchas ciudades alrededor del mundo, nos ayuda a centrar nuestro corazón en el amor misericordioso del Señor que se entrega en la Cruz para reconciliarnos y darnos la vida nueva.

No hay manera que el mes de octubre no los sintamos como distinto y especial, pero sí puede pasarnos que sea simplemente uno más. Por eso lo importante es que tomemos conciencia de este tiempo de fiesta y celebración para todos los peruanos y devotos y aprovechemos la ocasión para crecer en nuestra experiencia de fe.

Uno puede vivir este mes de diversas maneras, lo importante es que sea una experiencia fuerte en medio de nuestro caminar, que nos aliente, nos llene de esperanza y nos fortalezca para dar los frutos que el Señor espera de nosotros.

El querido Papa Juan Pablo II llamó al mes de octubre como la “cuaresma peruana”, haciendo alusión a que el Mes Morado es un tiempo de conversión. El encuentro con el Señor Jesús crucificado, la experiencia cercana de su amor y de su misericordia, deben ser una ocasión de conversión y renovación para todos los cristianos peregrinos por estas tierras.

Por eso es importante que vivamos este mes con una intensidad especial en nuestra vida de fe. Participar de la procesión, llevar el hábito, acercarse al Sacramento de la Reconciliación, participar de la Eucaristía, ayudar a personas necesitadas, cambiar malas conductas, etc., son algunos de los medios que podemos poner. Son muchas las experiencias que podemos vivir en este tiempo que sean fruto del encuentro con el Señor que se muestra cercano a través de la querida imagen del Señor de los Milagros.

Y son estas experiencias de fe las que van centrando nuestras vidas y nos alientan en nuestro caminar. Vivamos un Mes Morado intenso, renovado. Que no sea simplemente un octubre más en nuestra vida, sino uno bien vivido. Que la sagrada imagen nos haga más cercano el amor de Dios y nos mueva a crecer en nuestra vida cristiana

P. Gonzalo Len
Vicario Parroquial


Parroquia al día_____SETIEMBRE

CONVIVIO 2006
Centenares de jóvenes buscan responder desde la fe a desafíos del mundo actual
Más de 700 jóvenes de diversos países participaron el pasado 15,16 y 17 de setiembre en el Congreso internacional de estudiantes católicos Convivio 2006, organizado por el Movimiento de Vida Cristiana.
Centenares de chicos y chicas en los últimos años de educación escolar reflexionaron sobre la fe y la necesidad de una vida cristiana coherente. Junto a las delegaciones de colegios de la Arquidiócesis de Lima, estuvieron también presentes estudiantes de Ecuador y Colombia.
Los jóvenes participantes que reflexionaron este año con el tema "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?" (Mt. 16,15-16), fueron renovando su deseo de seguir más de cerca al Señor Jesús y de modo especial, se motivaron en transmitir su experiencia de encuentro a los demás.
Convivio 2006 concluyó con una intensa celebración Eucarística presidida por el R.P. Gonzalo Len, quien invitó a los jóvenes presentes a un mayor compromiso cirstiano. Centenares de padres de familia se unieron a sus hijas e hijos en la Eucaristía.



Diálogo de fe

Muchas personas asistieron a nuestra Parroquia a la gran conferencia sobre La Eutanasia: "Por favor ayúdame a morir... ¿es algo bueno la eutanasia?, llevándonos a una reflexión y entendimiento del sentido de la muerte.





Retiro Espiritual

El deseo de profundizar en la fe motivó la gran participación a nuestro último Retiro Espiritual para mujeres realizado este 29, 30 de setiembre y 1 de octubre.
 
El encuentro con el Señor Jesús se manifestó en cada momento


Retiro Matrimonial

Un gran número de parejas asistieron este 22, 23 y 24 de setiembre a nuestro Retiro Matrimonial.


Las parejas asistentes reflexionaron sobre el sentido de su vida personal y familiar.



¿Qué celebramos el 31 de octubre?

Queridas familias:

Estamos iniciando el mes de octubre y ya se empiezan a ver por nuestras calles y a través de los distintos medios de comunicación algunos signos de una celebración que adquiere cada vez más peso en nuestro ambiente: el Halloween o “día de las brujas”.

Alguna vez una persona me preguntó si la Iglesia prohibe la celebración de Halloween. La pregunta me resultó interesante por que me parece que ayuda a aclarar un punto. No se trata de reducir el asunto a una cuestión de prohibición. El punto está ver el sentido de las cosas y de nuestras obras, y concretamente el de esa celebración.

Ahora bien, alguno dirá, «pero para mí el Halloween es simplemente una ocasión para di ve rtirme; no me interesan los cultos satánicos, ni las brujerías ni nada por el estilo». Es cierto. Para la mayoría de personas seguramente el 31 de Octubre es simplemente eso o a lo más, como se ha dicho, «un momento simpático en el que se juega con el miedo».

Efectivamente, no se trata de exagerar y de andar diciendo que todos los que celebran Halloween de alguna manera son ocultistas o inconscientes adoradores de Satanás. El punto no va por allí. Pero me parece que así como «no es para tanto», si se me permite, tampoco es «para tan poco».

Porque, ¿qué celebramos en Halloween? ¿Celebramos el día de las brujas, el día de los espíritus, «el día de lo frío, oscuro y muerto»? ¿No celebramos eso? Entonces, ¿qué celebramos? ¿Nada?

Y este es el punto fundamental: si celebramos algo, hay que preguntarnos qué celebramos; y si no celebramos nada, entonces ¿para qué celebramos? Dejarse llevar alegremente por el ambiente es un absurdo, pues así como celebramos Halloween sin importarnos lo que está detrás, podemos terminar, como tantos, celebrando Navidad o Semana Santa sin fijarnos en el acontecimiento que se conmemora. Y vivir así o educar a los hijos en ese hábito es transmitir una actitud banal: “no importa el acontecimiento, sólo importa que nos reunimos a celebrar”. Me pregunto: ¿Eso educa a algo bueno?

Además, celebrar algo en el que las condiciones son disfrazarse de bruja o calavera, jugar con el miedo y la muerte, amenazar con pintar una casa si no se dan golosinas —por mencionar las prácticas más difundidas —, ¿es algo neutral o inofensivo? Yo creo que no .

¿Qué hacer, entonces? Les confieso que la solución no es tan sencilla. No se trata de decir simplemente: «se acabó el Halloween; no se celebra más». Aunque hay algunos padres que han tomado esa actitud, reconozco que para otros puede resultar difícil.

Me parece que hay dos maneras de enfrentar esta situación: primero, hay que quitarle peso. Es decir, no fomentarla, no hacerle eco, no organizar fiestas ni nada por el estilo. Junto con esto, quitarle todos los antivalores y aspectos negativos (el jugar con el miedo, disfraces siniestros, hacer daño a propiedades ajenas, etc.). Y, en segundo lugar, renovarla en su contenido cristiano: es la Víspera de la celebración de Todos los Santos.

Uno podría objetar: «pero mis hijos se divierten más disfrazándose de brujos o calaveras y pidiendo caramelos que conmemorando a las santos». Puede ser. Pero si se trata de fomentar valores y virtudes, hay que sembrar la semilla que va a dar frutos buenos en su momento. Y para eso hay que poner ingenio y buena voluntad.

Me parece que vale la pena hacer el esfuerzo de pensar y manejar el tema. No es algo simplemente para dejar pasar. Lo que en nuestra infancia fue la copia inconsciente de una costumbre foránea, hoy se nos evidencia que ya «no es para tan poco». Los mayores debemos ser los primeros en entender y dar ejemplo. No olvidemos, finalmente, el sentido que tiene la fiesta de “Todos los Santos”: la Iglesia recuerda y celebra a todos sus hijos que están en el Reino de los Cielos y nos recuerda así el sentido de nuestra vida. Esa celebración sí está llena de valores.

Que Dios, por intercesión de todos los santos, los bendiga.

P. Gonzalo Len

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Parroquia Nuestra Señora de la Reconciliación
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Teléfonos: 437-3945 / 4358494 Los Pinos 291 - Camacho - Lima 12
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