Nos
amó hasta el extremo
El Sacrificio. No hay cristianismo sin cruz.
· Nacimiento de Marcelo Bravo
Tenía
que hablar con sus padres, que estaban desconsolados.
· Entré a la capilla un rato a orar y
me quedé mirando el crucifijo. Recordé
algo que había leído alguna vez: SUFRIENDO
CON SU PUEBLO. Y decidí que más que darles
explicaciones, debía acompañarlos en su
dolor, e intentar mostrarles el rostro de Jesús
que en su amor infinito se compadece de su sufrimiento
y que los consuela en estos momentos difíciles.
· Pocos días después, en un almuerzo
con mi familia, uno de mis hermanos me decía.
Yo esto no lo puedo entender: a ver si tú me
lo explicas
No pude responderle.
· Me sentí un poco impotente, y releí
una encíclica muy hermosa SALVIFICI DOLORIS que
escribió el papa poco después de su atentado
· El sufrimiento es un misterio, no un problema.
Los problemas se resuelven con la cabeza y por más
difícil que sea la solución, siempre existe
una respuesta clara y precisa. En cambio, para acercarnos
al misterio del sufrimiento, hay que hacerlo desde el
corazón: con una actitud de profunda compasión,
respeto y reverencia.
· El dolor forma parte integrante del peregrinar
terreno del hombre. Es un compañero en el camino
de la vida. La sociedad de consumo hace esfuerzos inútiles
por desterrar la experiencia del sufrimiento de la vida
del h. (ideal: comfort). ¿Quién de ustedes
no sabe lo que es sufrir?
· Solo el hombre es capaz de sufrir. El animal
experimenta dolor físico, pero no es conciente
de su propio sufrimiento.
· El sufrimiento es una realidad pluridimensional.
Sufre toda la persona en su unidad bio-psico-espiritual.
· El algo muy difícil de medir: Anécdota
de las enfermas en Medellín. Sufre más
el que más llora, al que más le duele.
Mucho hace la actitud ante el sufrimiento.
· La clave está en aprender a sufrir.
La felicidad del hombre debe integrar el sufrimiento,
no huir de él. Uno puede sufrir en paz, más
aún, puede ser feliz en medio del sufrimiento,
cuando lo trasciende y le da un sentido esperanzador.
· El que no sufre no madura. (Diálogo
con Jackie).
· La calidad del ser humano y la fe de una persona
se prueba en su actitud frente al dolor: Como el oro
se prueba en el fuego así los aceptos a Dios
son probados en el honor de la humillación (Eclo
2,5).
· 2 preguntas frente al misterio del sufrimiento:
¿Porque sufro? CAUSA
¿Para que sufro? FINALIDAD Y SENTIDO
Preguntas que el hombre eleva al cielo, muchas veces
como una protesta.
· Son preguntas que cuestionan la fe. Hay mucha
gente que ha perdido la fe debido al sufrimiento. Si
la belleza de la creación abren la mirada del
corazón humano a la existencia de Dios, el misterio
del sufrimiento parece esconder esa presencia de Dios.
· Porqué: Uno sufre cuando experimenta
un mal. Puede ser un mal físico, un mal moral,
un mal espiritual. Que es el mal: Es la carencia de
un bien debido.
La enfermedad es un mal, porque es carencia de salud.
La muerte es un mal porque es carencia de la vida.
La soledad es un mal, porque es la carencia de amor.
El no tener alas no es un MAL.
· ¿De donde surge el mal? Dios no es
la causa del mal. Dios no puede querer el mal, al menos
directamente. Muchas veces lo permite, en vistas de
un bien mayor.
· El mal surge como consecuencia del pecado,
que introduce la ruptura con Dios que es la fuente de
todo bien, y que se manifiesta en la ruptura con uno
mismo, con los demás, con toda la creación.
· ¿Porqué sufren los inocentes?
Si el sufrimiento es consecuencia del mal, lo justo
sería que sufran los malos y no los buenos. Allí
estamos ante un misterio.
a) El pecado puede tener consecuencias trágicas
en la vida de otras personas (padres que hacen sufrir
a sus hijos), o incluso en la misma Creación.
b) Por otro lado, somos seres frágiles, contingentes,
no somos perfectos.
Quien de nosotros está libre de un cáncer,
de un accidente, de quedar ciego
· La respuesta al sufrimiento del Inocente,
aparece en el texto de Isaías 53 (Siervo Sufriente)
"Creció como un retoño delante de
él, como raíz de tierra árida.
No tenía apariencia ni presencia; (le vimos)
y no tenía aspecto que pudiésemos estimar.
Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores
y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta
el rostro, despreciable, y no le tuvimos en cuenta.
¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él
llevaba y nuestros dolores los que soportaba! Nosotros
le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado.
El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido
por nuestras culpas. El soportó el castigo que
nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados.
Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó
por su camino, y Yahveh descargó sobre él
la culpa de todos nosotros. Fue oprimido, y él
se humilló y no abrió la boca. Como un
cordero al degüello era llevado, y como oveja que
ante los que la trasquilan está muda, tampoco
él abrió la boca." (Is 53,2-7).
· Su dolor es sustitutivo y redentor. Su sufrimiento
es voluntario, inocente, es un signo de amor y obediencia.
Al que no conoció pecado, Dios lo hizo pecado
por nosotros.
· La respuesta al misterio del pecado, al misterio
del mal y al misterio del sufrimiento está en
la Cruz.
Jesús, siendo totalmente inocente, más
aún siendo Dios hecho hombre, quiso asumir en
sí mismo todo el sufrimiento del mundo, Dios
permitió que todas las fuerzas del mal se ensañaran
contra la carne y el alma de su Hijo, quiso así
reconciliarnos del pecado.
· Jesús, muriendo en la Cruz libera al
h. del pecado (raíz de todo sufrimiento) y de
la muerte eterna.
· El triunfo de Xto sobre el pecado no hace
ajeno al sufrimiento al ser humano.
Dios nos salva a través del sufrimiento. El Señor
no elimina el sufrimiento de la faz de la tierra, sino
que asumiéndolo lo transforma, de manera que
el sufrimiento en Cristo deja de ser una maldición
y se puede convertir en una bendición.
· Jesús ha querido que uniendo nuestro
sufrimiento a su sufrimiento en la Cruz, hagamos de
nuestro dolor un dolor redentor, y cooperemos con nuestro
sufrimiento en su misión redentora: "completo
en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo,
en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia" (Col
1,24).
· María: Modelo de cómo sufrir,
con fortaleza, con sobriedad, uniendo el propio dolor
al dolor de su Hijo.
· Dolor lleno de esperanza. No somos masoquistas,
aguardamos una vida sin dolor. El camino es cargar la
Cruz con Cristo
El que quiera seguirme
"En
efecto, la leve tribulación de un momento nos
produce, sobre toda medida, un pesado caudal de gloria
eterna," (2Cor 4,17)
· Es Jesús el que nos sostiene con su
gracia en medio del sufrimiento: "Pero llevamos
este tesoro en recipientes de barro para que aparezca
que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de
nosotros. Atribulados en todo, mas no aplastados; perplejos,
mas no desesperados; perseguidos, mas no abandonados;
derribados, mas no aniquilados. Llevamos siempre en
nuestros cuerpos por todas partes el morir de Jesús,
a fin de que también la vida de Jesús
se manifieste en nuestro cuerpo." (2Cor 4,7-10).
Cuando soy débil, entonces soy fuerte.
EL SUFRIMIENTO EN EL APOSTOLADO
· Hacer apostolado es como dar a luz un hijo
Duele,
cuesta.
· María nos dio a luz con su sufrimiento
al pie de la Cruz
· La fecundidad de la Iglesia brota del costado
abierto del Señor.
· No desalentarnos
Si el mundo os odia,
sepan que a mí me ha odiado primero.
· La Palabra crece misteriosamente, sin que nosotros
lo sepamos. (Ray).
· San Pablo: "Cinco veces recibí
de los judíos cuarenta azotes menos uno. Tres
veces fui azotado con varas; una vez apedreado; tres
veces naufragué; un día y una noche pasé
en el abismo. Viajes frecuentes; peligros de ríos;
peligros de salteadores; peligros de los de mi raza;
peligros de los gentiles; peligros en ciudad; peligros
en despoblado; peligros por mar; peligros entre falsos
hermanos; trabajo y fatiga; noches sin dormir, muchas
veces; hambre y sed; muchos días sin comer; frío
y desnudez. Y aparte de otras cosas, mi responsabilidad
diaria: la preocupación por todas las Iglesias.
¿Quién desfallece sin que desfallezca
yo? ¿Quién sufre escándalo sin
que yo me abrase? Si hay que gloriarse, en mi flaqueza
me gloriaré." (2Cor 11,24-30) "Pero
él me dijo: "Mi gracia te basta, que mi
fuerza se muestra perfecta en la flaqueza". Por
tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome
sobre todo en mis flaquezas, para que habite en mí
la fuerza de Cristo. Por eso me complazco en mis flaquezas,
en las injurias, en las necesidades, en las persecuciones
y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy
débil, entonces es cuando soy fuerte." (2Cor
12,9-10).
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A LA MISIÓN MAR ADENTRO
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